Increíble es la cantidad de veces que puedo
caer con sus mentiras.
Increíble es que nunca me quiso, y yo por una
vez más daba todo.
Increíble es el tiempo que desperdicié,
soñando y fantaseando.
Y sí, es algo de no creer.
¡ADVERTENCIA!
Las reflexiones que aparecen aquí no son producto de una mala contemplacion del mundo: se refieren a entes que he encontrado en el camino hacia mi mismo.