¡ADVERTENCIA!
Las reflexiones que aparecen aquí no son producto de una mala contemplacion del mundo: se refieren a entes que he encontrado en el camino hacia mi mismo.

jueves, 8 de octubre de 2009

La trampa del teléfono.

Éste es mi contestador automático.

Para herir, simplemente marque 1.

Para contar mentiras que me crea, marque 2.

Para las confesiones trasnochadas, marque 3.

Para interpretaciones literarias producto del alcohol, marque 6.

Para poemas, marque almohadilla.

Para cortar definitivamente la comunicación,

no marque nada, pero tampoco cuelgue,

titubee en el teléfono. ( a ser posible durante varios meses)

hasta que note que voy abandonando el aparato

a intervalos de tiempo cada vez más largos

No desespere. Aguante.

Espere a que sea yo el que se rinda.

Le evitará cualquier remordimiento.

Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario